sábado, 20 de marzo de 2010

Esa larga, esa larguísima cadena.
Una mujer sueña una palabra, un beso, una canción, la luna. En su vida hay una palabra, un beso, una canción, la luna, pero no son el sueño, ni siquiera su sombra. Sin embargo, ella entrega a sus hijas la memoria de una palabra, un beso, una canción y una luna perfectos. Ellas esperan el gozo que describió su madre, no saben nada de palabras, ni besos, ni canciones, ni luna, y sienten una cierta tristeza cuando palabras, besos, canciones y la luna no son el sueño ni la sombra del sueño. Callan su desilusión y su fracaso y sus hijas heredan el sueño inalcanzable de palabras, besos, canciones y una luna muy falsa... Y ahí estás tú, el último eslabón.
O tal vez el penúltimo.

De LA MUJER DESARMADA

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Montse: Este maravilloso poema me emociona especialmente. Es curioso, me hace llorar y a la vez me encanta. Debe ser porque también soy hija, y ese gozo, que describen las madres, lo he percibído en algún momento de mi vida. Caricias y besos no me han faltado; pero, ¿dónde queda la luna verdadera?

Por cierto, ya era hora que se te viera nuevamente por aquí. No nos abandones. Para los aprendices como yo, tenerte cerca es un privilegio.

Un besito.

Mila

Valeriano Frano dijo...

Amiga Montse: ¡Qué larga suele ser la cadena de los sueños sin gozo y con tristezas! Lo hago mío y me respondo: No quisiera ser el último eslabón. Me daría vértigo no haber podido llegar a ser enlace de eslabones o un eslabón inútil en la cadena. Sí me resigno a enlazar sombras o sueños de sombras de más sueños, pero cubiertos de besos, canciones, palabras y lunas llenas. Nunca fracasos ni tristezas, por favor, sólo gozo aunque sea en las sombras de los sueños.
Un abrazo

Valeriano

Emilio dijo...

Me ha sorprendido que pusieras esta entrada...porque no era la que yo esperaba...No se, me ha dejado un poco descolocado...No estoy en mi mejor momento para acercarme a poemas, aunque sean en prosa, que traten temas de este tipo, a pesar de que tu escritura lo eleve, por tu nivel de escritora, a una altura dentro de la temática, inusitada. Es evidente que el ritmo, la cadencia, y el elemento crítico existen junto a la constatación de la transmisión de los elementos amorosos con los que la mujer, parece ser, sueña desde pequeña, y que, contrastan abiertamente con lo que el hombre en general, piensa. Ya, en una lectura en una cena en tu casa, vimos lo enormemente diferentes que somos hombres y mujeres con respecto a algunos temas. Yo, ya lo sabes, te considero una de las mejores escritoras de este país. Y, prácticamente toda tu escritura me parece de un nivel que muy pocos alcanzan en nuestras letras...pero esa ídea de "unicidad" y "esperanza" del eslabón...último..o penúltimo, aún comprensible desde cierta perspectiva...a mi me aleja del texto. Esto lleva a debate, ya lo sé, pero, precisamente tú, tan luchadora - y eso se ve en una lectura indirecta incluso de este texto, ya lo sé - tan feminista y rebelde, revolucionaria en tantas facetas, aquí te me quedas en un terreno...que me desconcierta...o quizás es que todo este terreno amoroso me desconcierta...Supongo que a la mayoría de las mujeres el texto - de gran nivel, por otro lado - les encantará...Perdona mi muy querida amiga Montse...que este sea el primero - y casi único de tus poemas - que no me "enganche". Debe ser que, a pesar de mi sensibilidad (smile) soy un hombre.
Por lo demás, mis opiniones sobre ti como escritora son de sobra conocidas. Para mí estas en primerísima línea. Y sigues estándolo.
Un beso y todo mi cariño.

Emilio

Anónimo dijo...

Bueno, chicos, Valeriano, Emilio, por lo visto el texto no es todo lo claro que yo pretendía. Cuando hablo del "último eslabón" y de "tal vez el penúltimo" no me estoy refiriendo a ningún tipo de esperanza sino al hecho -a mi juicio terrible- de que ciertas conductas femeniles transmitidas de mujer a mujer a mujer durante generaciones; ciertos valores que se identifican con la naturaleza de las mujeres y que a mí me parecen detestables, ciertos usos románticos que nada tienen que ver con los sentimientos auténticos sino con las normas impuestas al pensamiento (eso y no otra cosa quiero que sean en este texto los besos, la luna y todas las demás gazmoñerías)sigan reproduciéndose con muy pequeños cambios. Hace cincuenta años, Sissi triscaba por el Tirol rodeaba de flores y corzos; ahora la protagonista de Crepúsculo, vestida de dieño casual, está dispuesta a convertirse en vampira por amor. Es decir, más de lo mismo, el amor romántico elevado a la categoría de alienación. Y por eso termino con "o tal vez el penúltimo", porque, yo siempre poco optimista cuando trato de las cosas serias, dudo que las que ahora están o estamos- en el final de la cadena sean capaces de romperla definitivamente y transmitir cosas más auténticas.
Es evidente que habeis entendido lo contrario, así que tendré que aceptar que no lo he expresado con sufiente claridad. Mea culpa. Y mal asunto cuando hay qu eexplicar el contenido de un texto. En fin, la próxima vez seré más clara.
Muchísimas gracias por vuestros comentarios,

Montse

Emilio dijo...

La explicación es apabullante...y ahora el texto cobra no sólo su espléndida dimensión literaria, que ya la tenía a nivel formal...sino que, con tus palabras, ese final - que podría interpretarse de forma ambigua - tiene otro valor. Es evidente (mea culpa como lector) que mi inteligencia no ha alcanzado a "ver" algo que ahora si veo...y bien que lo siento, porque ello me lleva a revisar mi entendimiento...Aunque quizás necesitara, ese mismo final, por otro lado, más contraste, haber sido un poco más explicito. Pero eso no lo vas a revisar en un texto editado en libro, ya publicado en tambien en papel también, logicamente, y además el que necesita revisión soy yo, no el texto...con lo que más me vale hacer un acto de humildad y reconocer mi limitación, en este caso, intelectual. Pero no te quedes, Montse, en ese desconcierto manifestado, sino en mis palabras sobre tu literatura y en mi apreciación de tí como autora. En todos los foros he mantenido lo que siempre mantengo: eres una número uno, una escritora tan impresionante que, el/la que lea tus libros te hará una/uno de sus autores de cabecera. He sido, sin duda, un crítico limitado, quizás también porque, como decía, esperaba otra entrada. Y porque estoy muy sensible con respecto a ese tema, que conlleva, precisamente, en tantas mujeres, una terrible alienación y dependencia sentimental que les ata y crea unas relaciones rey-princesa que impide el desarrollo humano en paralelo, con compañerismo e igualdad social, que no biológica. Precisamente lo que tú quieres decir...Me lo haré mirar, je, je. Un beso muy grande y todo mi cariño, compañera de armas y letras.

Port

Anónimo dijo...

Queridos Emilio y Valeriano: Por mucho que nos empeñemos, hombres y mujeres seguiremos siendo diferentes (supongo que la función de las hormonas tendrá algo que ver), sobre todo en lo relacionado a la forma de sentir las emociones. La entrada de Montse, a nivel literario, podemos percibirla igual, pero desde el punto de vista chico/chica es imposible, ya que no nos puede llegar de la misma manera a un hijo que a una hija.

A mí, como he dicho en el anterior comentario, el poema me encanta. A todos los que me conocéis os consta que, en algunos aspectos de la vida, soy conservadora. Lo que no signifíca que esté en desacuerdo en que el legado de las madres a las hijas avance para bien de ellas. Lo que no podemos negar es que lo que tan bien describe Montse en el poema corresponde a una triste realidad que puede hacer mucho daño. No en vano, muchas mujeres, de otras generaciones, hemos querido alcanzar la luna, y el impacto ha sido horrible por no conseguirlo.

Besos para los tres.

Mila

Anónimo dijo...

Hola a todos,
Al hilo de lo que ha sucedido con la interpretación de este texto, no te tenido más remedio que reflexionar acerca del contexto lingüístico y de cómo lo percibimos tanto los escritores como los lectores. Me parece que éste no es el lugar para ello, de modo que incluyo unas ideas en el blog que Emilio tiene abierto para que tratemos de poesía.
Gracias por vustras opiniones y por forzarme a pensar en serio algunas cosas.
Montse

Emilio dijo...

Montse...tu reflexión - extraordinaria reflexión - ha aparecido en el debate abierto en mi blog sobre Poesía y Literatura, en fin. Y es una aportación fundamental al mismo. Te lo agradezco profundamente porque has enriquecido el tema como sólo una escritora de tu nivel puede hacerlo. Como alguien ha dicho después...es una exposición magistral. Qué maravilla poder intercambiar puntos de vista desde el afecto y el respeto, desde la consideración y la valoración. Yo, lo único que quiero, de verdad, todavía, es seguir descubriendo cosas, seguir aprendiendo. Que este viaje es fascinante si somos capaces de detenernos en las estaciones, mirarlas, pintar su paisaje a nuestra manera, y dejar el cuadro para que otros lo miren y lo sientan. Eso es la literatura: pintar con la mirada personal y dejar el cuadro. Tú lo haces espléndidamente.

Soledad Serrano dijo...

Querida mía: ¿Dónde encontrar lo que realmente somos en medio del maremagnum de milenios de conductas aprendidas por el uso?
¿Dónde saber quiénes somos? ¿qué queremos? ¿Qué hacer con esas emociones que nos han incrustado y que, al final, nunca sabremos si son nuestras?
Hay que dar pasos, el problema es que no sé hacia dónde porque no me gustan los que se parecen demasiado a ser un duplicado de ellos. Ya nos hicieron como les gustaba ¿vamos a seguir?
Soledad

Laura Olalla dijo...

Hola, Montse, esta mañana de lunes he abierto tu blog y "La mujer desarmada" me ha armado para poder expresarte mi adhesión total a este fragmento reflexivo que nos regalas con esa autenticidad del alma humana. Lo he podido sentir en todo el dolor y en su gran esperanza. Mis felicitaciones, querida amiga, y mi sincero abrazo.
Laura Olalla

Cris Gª. Barreto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cris Gª. Barreto dijo...

Mi querida amiga:

Antes de nada felicitarte por tu texto.

Casualmente a nivel coloquial he hablado de esto con mi única prima
en el entierro de mi madre. Como todas las mujeres de nuestra familia han fallecido antes que sus maridos -pese a tener mejor saludo- y, además, en las mismas circunstancias, pues le dije a mi prima: te toca romper esta maldita cadena.
La más allegada, mi madre, luego la suya, mi bisabuela y así sucesivamente me han dejado la ardúa herencia de romper esta cadena.
De momento estoy divorciada, espero que eso ayude.

Gracias por compartir tus letras.

Recibe toda mi estima y admiración.
Besos,
Cris.

CARMEN dijo...

Encantada de leerte, Montse.Un abrazo.

Enrique Gracia Trinidad (EGT) dijo...

Jamás repetir fue tan exacto, tan bello... ¿por qué en algún momento me ha sonado a Shakespeare? ¡Ah! Es que es Montse Cano que escribe que te mueres...! Por eso.

Anónimo dijo...

Leerte siempre fue una delicia. Tu inteligencia, a veces, me deja anonadada. Sol

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Querida y admirada: Que conste que yo sí lo había entendido más o menos como lo explicas. Aunque tu explicación es perfecta.
Es que a veces no hay que ser claro sino sugeridor. Tú eres una escritora increíble cuando hablas claro y cuando sugieres, en prosa, en verso y en lo que sea.
Me quito el sombrero y te beso.
(estás muy guapa con tu último aspecto de cabellera)