sábado, 20 de marzo de 2010

Esa larga, esa larguísima cadena.
Una mujer sueña una palabra, un beso, una canción, la luna. En su vida hay una palabra, un beso, una canción, la luna, pero no son el sueño, ni siquiera su sombra. Sin embargo, ella entrega a sus hijas la memoria de una palabra, un beso, una canción y una luna perfectos. Ellas esperan el gozo que describió su madre, no saben nada de palabras, ni besos, ni canciones, ni luna, y sienten una cierta tristeza cuando palabras, besos, canciones y la luna no son el sueño ni la sombra del sueño. Callan su desilusión y su fracaso y sus hijas heredan el sueño inalcanzable de palabras, besos, canciones y una luna muy falsa... Y ahí estás tú, el último eslabón.
O tal vez el penúltimo.

De LA MUJER DESARMADA